Asamblea Nacional Constituyente: Una amenaza inusual y extraordinaria

Venezuela y las agresiones imperialistas en América Latina

¿Qué nos pasa? Estamos en guerra y actuamos como si estuviéramos en paz perpetua. El 1º de mayo de 2017, el Presidente Nicolás Maduro convoca a una Asamblea Nacional Constituyente plenipotenciaria, activando los artículos 347, 348 y 349 de la Constitución Bolivariana de 1999.

Uno

Chávez alertó en 1999, los desafíos por venir en el tiempo histórico revolucionario y propuso el carácter progresivo y protagónico del Poder Popular, en su lucha por construir el socialismo del siglo XXI, como búsqueda experimental de una sociedad postcapitalista.

En la Constitución bolivariana cohabitan los dos modos de vida en pugna. Desde finales del siglo XX, se evidencia una bifurcación histórica, con la desintegración de Yugoslavia (1991-1999), las invasiones sobre los Estados del Medio Oriente (2001-2015), las arremetidas ininterrumpidas del imperio industrial-militar-financiero transnacional, comandado desde el Pentágono, la Reserva Federal, el FMI y la OTAN; experimentos realizados con una estrategia geopolítica de “hechos cumplidos”, violando las pautas trazadas por el Derecho Internacional Público de la posguerra (1945).

Asímismo, podemos constatar cambios en la correlación de fuerzas regionales: ALBA, PETROCARIBE, UNASUR y CELAC. La alianza estratégica entre Rusia y China. El apoyo de Moscú a Siria, desde septiembre de 2015, que puso al descubierto la estrategia mercenaria de “hechos cumplidos” de la OTAN. Un contexto mundial reajustando fuerzas es tiempo favorable para decisiones radicales.

Dos

Para 2015, el ex-mandatario de los Estados Unidos, Barack Obama, firma el “Acta Ejecutiva” declarando a Venezuela “amenaza inusual y extraordinaria”, en apoyo a la estrategia interna de acciones criminales desarrolladas desde febrero de 2014. La guerra total conjuga acciones de células paramilitares de calle, contrabando de extracción de dinero y productos, escasez e inflación inducidas. Acciones que arremeten en periodos electorales.

Ante el fracaso de dichas acciones, la guerra total refuerza las medidas de presión popular, con agresiones de potencias extranjeras: sanciona a personajes públicos, decreta el bloqueo financiero, financia a mercenarios, sicarios y corruptos infiltrados en instituciones claves del Estado. Injerencias encubiertas a través de mentiras difundidas por diferentes medios digitales. La contrarrevolución intenta hacer un infierno de cada día, responsabilizando al Gobierno.

Es de revolucionarios reconocer que las intenciones criminales de la contrarrevolución descontrolan, confunden y atemorizan, a través de una estrategia de hacer política destruyendo.

Reitero sin temor, que es deber de revolucionarios reconocer que la agresividad manifiesta–inesperada de La Salida en 2014, como arremetida de la estrategia contrarrevolucionaria, nos descontroló a todos, iniciando una práctica novedosa, buscando la ruta del mensaje de Chávez: Unidad, lucha, batalla y victoria.

Atrapada por el amor patrio, uno se asombra. Al momento se indigna, ante esta  necesaria reflexión expongo de manera clara la visión del Estado constituyente en el que nos encontramos.

Tres

La oposición ganó las elecciones legislativas de diciembre de 2015, desde donde pretendió un ejercicio inconstitucional.

Precisos hechos simultáneos de una estrategia contrarrevolucionaria, calculando los tiempos, desde la enfermedad programada de Chávez y apoyados en un diagnóstico minucioso de sus fuerzas mantenidas: los monopolios en la producción y comercialización; la banca privada y los medios de comunicación; potenciadas por los personajes encubiertos infiltrados desempeñando funciones claves dentro del Estado.

Al tiempo podemos inferir que mantendrán sus intenciones estratégicas de recuperar el mando nacional para derogar la Constitución, las Leyes Orgánicas y Habilitantes, así como decretar la disolución de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.  Regresar a los acuerdos pactados por la política de la Cumbre de las Américas (1994) y de la Organización Mundial del Comercio (1995).

La propuesta de Nicolás Maduro, debatida, aprobada y electa de una ANC el 30 de julio de 2017, ha sido y es una decisión política extraordinaria, desencadenante de una proyección real que le permite al gobierno bolivariano, en situación de unión cívico militar, poner su mandato a disposición del poder constituyente originario “con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”

Cuatro

Hoy la Asamblea Nacional sigue en situación de “desacato”. Los demás poderes  están bajo el mandato de que “El pueblo de Venezuela es depositario del poder constituyente originario”.[1]

La finalidad es incorporar al texto vigente las experiencias de los 17 años de Revolución, respetando el carácter progresivo en la construcción del “Estado democrático y social de derecho y de justicia, (…) para que todos los ciudadanos puedan desarrollar libremente su personalidad, dirigir su destino, disfrutar los derechos humanos y buscar su felicidad”, como construcción cultural.[2]

Breves muestras son “las personas y los grupos sociales (depositarios del poder constituyente originario) que han de empeñarse en relación y ejercicio de sus derechos y en el cumplimiento de sus deberes, mientras que el Estado es un instrumento para la satisfacción de dichos fines”.[3]

“La Constitución reconoce expresamente el principio de progresividad en la protección de los derechos (…) el respeto, goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e independiente”.[4]

En el título IX incorpora facultades no previstas en constituciones anteriores: “De allí que nuestra Constitución, a pesar de tener la rigidez de las constituciones escritas, ha de incluir elementos que permitan esa adaptación a la realidad. Uno de esos elementos lo constituye (…) la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que, como Alto Tribunal, (…) permita la mejor aplicación posible del máximo cuerpo normativo a la realidad que le corresponde regir”.[5]

A la vez que incorpora mecanismos para modificar, insertando el sistema de Misiones en base a que “una democracia representativa y protagónica no puede construir una rígida y petrificada normativa constitucional (…) para evitar el divorcio profundo entre la norma y la realidad (…) la facilitación de los procesos en los cuales el pueblo se manifiesta para solicitar la modificación de normas constitucionales (…) el ejercicio de la soberanía por parte del pueblo (…) herramienta de protagonismo popular (…) se consagra expresamente la Asamblea Nacional Constituyente, como instrumento fundamental para garantizar al pueblo de Venezuela la posibilidad abierta de modificar sustancialmente el Estado”.[6]

Cinco

Con la lectura del Decreto de Exposición de Motivos, propongo para el debate a los Constituyentes/2017:

  • Que resguarden el espíritu protagónico del pueblo en Revolución, que recorre todo el cuerpo de la Constitución Bolivariana de 1999.
  • Que en todos y cada uno de sus pronunciamientos públicos manifiesten con fuerza el momento político que, en palabras y hechos, Nicolás Maduro anunció como compromiso: “un salto político radical con una decisión desencadenante ante una situación crítica (…) convocar una Asamblea Constituyente (…) nuestra primera prioridad es la paz”.[7]
  • Escarbar para suprimir del texto constitucional de 1999, los gazapos filtrados en artículos claves y soberanos. Precisar con acción revolucionaria los títulos, capítulos y artículos donde corresponda incluir el sentido de las Leyes Habilitantes vigentes, que transfieren poder al pueblo; propiedad, deberes y derechos de la acción protagónica de gobierno. Ejemplo de ello son las dos primeras leyes aprobadas en 2017, que tienen sentido en el título III de la Constitución de 1999.[8]
  • Es tarea imprescindible blindar el proceso revolucionario vivido y en marcha, radicalizando algunos temas sensibles: producción, comercialización, banca e inversión. Si de la inversión se trata, no promoverla ni protegerla; calificarla y precisar condiciones de extranjera, nacional, publica, privada, comunal, social.

La sabiduría de los y las constituyentes blindará la legalidad revolucionaria, que en las manos del pueblo protagónico será arma para el combate, muy a pesar de que la contrarrevolución considere en su estrategia derogarla.

Ningún hacer en Revolución es fácil ni sencillo. No lo es en “tiempos de bifurcación histórica”, en que el imperio capitalista arremete como fiera sanguinaria. Actuemos en contraataque con precisión, coraje e inteligencia.

Judith Valencia.

Economista y profesora titular de la UCV

  1.   Constitución de la República Bolivariana de Venezuela/1999. Artículo 347.
  2.   47. 2 Hugo Chávez Frías. Discurso pronunciado en Maiquetía el 7 de diciembre de 2012 . “Hace 20 años éramos un reguero ‘e gente, hoy somos pueblo y tenemos Patria”.
  3.   Idem.
  4.   ídem.
  5.   ídem página anterior
  6.   ídem página anterior
  7.   Nicolás Maduro. Concentración 1 de mayo de 2017.
  8.   Asamblea Nacional Constituyente/2017. Noviembre 2017.

 

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